1/10/05

CARTA DIRIGIDA A LAS ORGANIZADORAS DE LA CONFERENCIA
Conferencia Europea sobre el Trabajo Sexual, los Derechos Humanos, 
el Trabajo y la Inmigración 2005

Estimadas Petra Timmerman, Marieke van Doorninck e integrantes del Comité de Organización de la Conferencia Europea sobre el Trabajo Sexual, los Derechos Humanos, el Trabajo y la Inmigración 2005:

Gracias por su carta. En efecto, hemos recibido información sobre la conferencia. ¿Recibieron las contribuciones al manifiesto que enviamos este año? Por si acaso, las incluimos de nuevo.

Comprendemos que quieran que las/os trabajadoras/es del sexo seamos capaces de reunirnos y debatir nuestras preocupaciones y demandas en nuestro propio nombre y, por supuesto, queremos participar en las discusiones sobre el Manifiesto, la Declaración de Derechos de las/os Trabajadoras/es del Sexo y la formación de una red, todo lo cuál tendrá lugar el primer día y proporcionará un marco para el resto de la conferencia.

Sin embrago, queremos puntualizar de nuevo que la información personal y laboral que se solicita de las/os trabajadoras/es del sexo para que éstas/os puedan asistir a la conferencia, constituye un grave problema.  Les rogamos que tomen esta objeción en cuenta no sólo en relación a nosotras sino como un principio fundamental para la protección de la seguridad y el anonimato de todas las y los participantes.

El 28 de septiembre, dos de nosotras asistimos a una conferencia organizada por el Foro de Drogas de Escocia (SCOTPEP).  Jinty Kerr habló como codirectora de SCOTPEP en lugar de Ruth Morgan Thomas, la otra directora de SCOTPEP que también es directora de la organización de esta conferencia.  Nos sorprendió mucho descubrir que la señora Kerr había sido oficial de policía durante 30 años y era jefa del departamento de narcóticos de Glasgow.

¿Es un hecho generalmente conocido que una organización que dice representar a las trabajadoras del sexo tiene a una oficial de policía ocupando una posición de tal importancia?  No es la primera vez que encontramos una estrecha colaboración entre la policía y los proyectos que trabajan con las trabajadoras del sexo y que, a menudo, son dirigidos por ex-trabajadoras del sexo.  Hace tiempo que planteamos que estos proyectos no pueden representar a las/os trabajadoras/es del sexo ya que a menudo son financiados por el Ministerio del Interior y/o cuentan con miembros del gobierno entre sus directivos y por tanto no pueden ser independientes.  Pero parece que hemos llegado a un punto en que la policía no sólo participa, sino que ¡también es la portavoz!

¿Están informadas las/os trabajadoras/es del sexo que se han apuntado al primer día de la conferencia de esta estrecha asociación con la policía?  ¿Cómo se espera que las trabajadoras/es del sexo del Reino Unido o de cualquier otro lugar, facilitemos información detallada sobre nosotras mismas cuando la directora de la conferencia tiene tal conexión con la policía?  ¿Cómo se puede permitir esto, especialmente en tiempos en que la penalización va en aumento y no en disminución?  Nos referimos no sólo a las deportaciones llamadas antitráfico y las leyes contra los clientes sino a las leyes contra las/os trabajadoras/es de la calle que acaban de aprobarse en Italia.

De nuevo, se da prioridad a la asistencia y opiniones de las pocas mujeres que pueden permitirse ser públicas, por encima del resto de nosotras y, de las organizaciones que cuentan con la “protección policial” tienen prioridad sobre las que son realmente independientes.  Algunas ex trabajadoras sexuales trabajan ahora como académicas o en proyectos y por tanto no temen ser perseguidas por las autoridades y criminalizadas.

Pero la mayoría de las/os trabajadoras/es del sexo no cuenta con esa protección.

También nos preguntamos qué medidas se están tomando para que las mujeres no sean identificadas como trabajadoras sexuales por simplemente asistir al primer día de la conferencia.

La información que hemos recibido no especifica quién hablará en cada sesión.  Hay varios asuntos urgentes que queremos plantear, que listamos a continuación.

1.     Por su documentación, vemos que están ustedes al corriente del modo en que la legislación antitráfico se está utilizando para deportar a mujeres inmigrantes, impedir la inmigración e intimidar a las trabajadoras sexuales en general.

Quizá sepan que la policía efectuó una redada en un salón de masaje la semana pasada en Birmingham, aduciendo la liberación de 19 mujeres obligadas por traficantes a  comerciar con el sexo.  Cuando los medios de comunicación solicitaron nuestros comentarios, expresamos cuán similar era esta redada a las efectuadas en el Soho londinense en el 2002, que nuestro colectivo combatió con cierto éxito.  En cuanto las mujeres de Birmingham pudieron dar su versión, negaron ser víctimas del tráfico y, al igual que en Soho, varias mujeres han permanecido bajo custodia a la espera de ser deportadas.  Tan sólo la protesta de la Internacional Anti Esclavitud y la nuestra (desconocemos si hubo otros grupos) y la intervención de una abogada evitaron la deportación inmediata de estas mujeres.  Sin embargo, nadie ha declarado públicamente que lo que había sido esencialmente una redada de inmigración se ha presentado al público como un esfuerzo heroico para liberar a víctimas del tráfico de personas y, que el apoyo a las leyes antitráfico por parte de académicas y feministas ha permitido que se persiga a las trabajadoras sexuales inmigrantes, mientras que hombres violentos quedan en libertad.  Queremos hablar de las experiencias concretas de mujeres inmigrantes en nuestra red, a las que se ha perseguido injustamente, negandoles recursos y asilo, y que han sido criminalizadas y encarceladas.

2.   El otro asunto clave del que queremos hablar es el efecto devastador de los ASBO (Mandatos de Comportamiento Antisocial). Muchos de los proyectos para las/os trabajadoras/es sexuales en el Reino Unido conocen de primera mano la forma en que los ASBO han ocasionado un aumento de violencia y cuántas mujeres están siendo encarceladas, perdiendo sus hogares, a sus hijas/os, etc.  Y aún así, no se habla públicamente en defensa de las mujeres a las que se aplican los ASBO.  Otra vez, la estrecha colaboración entre los proyectos de trabajadoras/es sexuales y la policía y el Departamento del Interior ha servido para mantener sumergido el verdadero horror de esta situación y dejar indefensa a la mayoría de las mujeres.  El impacto de los ASBO en las mujeres que trabajan en la calle es similar al de la penalización de clientes, recientemente introducida en Suecia.  Los ASBO no sólo afectan a las/os trabajadoras/es sexuales sino también a niñas/os y personas con dificultades económicas.  Forman parte de un sistema de penalización paralelo que se basa supuestamente en pruebas, pero que en realidad se basa abiertamente en prejuicios, rumores y el dominio del sistema ejecutivo sobre el judicial.  Forman parte de un ataque contra los derechos humanos y constituyen la introducción de poderes dictatoriales que abarcan el encarcelamiento sin juicio previo y la política policial del disparo a matar.  Esperamos ser capaces de reunir suficiente apoyo de los grupos de trabajadoras/es sexuales y simpatizantes en la conferencia para la abolición de los ASBO.

3.   La pobreza y la necesidad económica ni siquiera se mencionan en el programa, aunque las mujeres son el sexo más pobre en todo el mundo, razón por la que la mayoría de trabajadores del sexo son mujeres.  La creciente pobreza de las mujeres en el Sur Global, junto con los recortes de subvenciones en muchos países europeos, incluida la desaparición del estado de bienestar social en los países del este europeo, están obligando a muchas mujeres y jóvenes de ambos a sexos a emigrar y prostituirse.  Muchas/os de ellas/os son perseguidas/os y deportadas/os.  Aquéllas que somos madres solteras soportamos la carga adicional de la manutención de las/os hijas/os (los trabajadores sexuales varones rara vez se encuentran en esta situación).  Si bien todo trabajo sexual debería ser despenalizado, sin importar la forma en que cada una comenzó en esta industria, debemos también reclamar subvenciones y recursos para evitar que nadie tenga que institucionalizarse en ésta ni en cualquier otra industria por falta de alternativas económicas.  Las alternativas no pueden más que ayudarnos a todas/os, queramos o no trabajar en la industria del sexo, a combatir la violencia y la discriminación. No es necesario dotar de “glamor” al trabajo sexual para obtener el reconocimiento de los derechos y las habilidades de quienes lo ejercen.  En su mayoría, otros trabajos tampoco tienen “glamor” y las/os trabajadoras/es no tienen que declarar que les encanta su trabajo para ser reconocidos como trabajadoras/es.  No rebajemos nuestros principios de clase trabajadora.  

4. Finalmente, si bien sabemos que algunos oficiales de policía no están de acuerdo con la penalización, la despenalización no puede lograrse sin una organización de trabajadoras/es sexuales independiente de la policía y del Departamento del Interior.  De nuevo, esto no se menciona en su programa.  No tomar en cuenta la diferencia entre los colectivos de trabajadoras/es del sexo independientes y los proyectos del Ministerio del Interior permite a que el Ministerio, la policía y los partidos políticos dicten los objetivos y controlen desde arriba el movimiento de las/os trabajadoras/es sexuales.  Al igual que en otros movimientos sociales, se crean trabajos de altos salarios y publicidad para unas/os pocas/os, mientras el resto continúa siendo encarcelado y sufriendo violencia y discriminación.  Esto quedó patente en la conferencia en Escocia que mencionamos antes: aunque todas/os las/os ponentes coincidían en que la prostitución debería ser despenalizada, cuando una agente de policía justificó las razones por las que la policía aún arresta a las mujeres, ni un sólo proyecto se opuso a lo que decía.  Nos tocó a nosotras, la unica organización independiente de trabajadoras sexuales.

Además, existe una propuesta para implantar “zonas de toleracion” en el Reino Unido.  Sin embargo en el reglamento de estas zonas en Edimburgo, anunciadas con tanto bombo y platillo, se limitó el número de mujeres que podían trabajar en ellas a 12.  La mujer número 13 fue detenida.  Las personas que plantean estas zonas, incluso las que pretenden defender los derechos de las trabajadoras sexuales, nunca hablan de esto.

Esperamos su respuesta.

Poder a las compañeras

Niki Adams y Cari Mitchell

Colectivo Ingles de Prostitutas
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